Ninguno de nuestros corazones tubo la necesidad de confiar en el otro, al versen se reconocieron, como tal ves ya lo habían hecho. Pero tal vez también fue ese el día (13 de julio) en el que coincidieron con el universo para pactar el encuentro   de nuestros cuerpos  con ellos, algo q va mas allá de la estructura anatómica de un ser, algo que nos hace saber que era hora de tenernos el uno al  otro para iniciar a vivir, a plasmar a hablar y predicar  del amor con solo reflejarnos en  la concepción visual de nuestras almas, a sentir y  a palpar eso que otros dejaban morir con la llegada del orgullo y los estigmas pasajeros q no sabían vencer  a dejarnos conquistar y seducir por este amor q hoy se plasma como dulcinea lo hizo en el corazón de su quijote . (Lina Hernandez)

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